¿Por qué tu diente restaurado duele al morder si no tiene caries?
En nuestra consulta en Lérida, no es raro que un paciente llegue diciendo que una muela con endodoncia le duele de vez en cuando al apretar, pero no siempre. O que nota un pinchazo al masticar pan duro, pero luego desaparece. El diente no tiene caries, no sangra, no se mueve… y sin embargo, algo no va bien. La respuesta, muchas veces, está en una microfractura radicular por estrés oclusal: una línea de fisura tan fina que no se ve en radiografías convencionales, pero que está marcando el principio del fin para ese diente si no se detecta a tiempo.
Qué son las microfracturas radiculares y por qué son tan peligrosas
Fisuras invisibles pero activas
Una microfractura radicular es una pequeña línea de fisura que se produce en la raíz o cuerpo del diente debido a sobrecargas repetitivas, desgaste estructural o movimientos forzados de masticación. No se trata de fracturas completas, sino de fisuras parciales que alteran la integridad del diente. Pueden permanecer estables durante meses, pero con el tiempo se extienden, se contaminan bacteriológicamente y, si alcanzan el ligamento periodontal o la bifurcación radicular, se convierten en lesiones graves o incluso terminales.
Por qué ocurren más en dientes tratados
Las restauraciones grandes, las endodoncias y las reconstrucciones con pernos pueden debilitar la arquitectura dental. Aunque estén bien hechas, modifican la forma en que el diente distribuye las fuerzas. Cuando ese diente entra en contacto prematuro con antagonistas o recibe microtraumatismos repetidos, empieza a fisurarse desde dentro. Es un proceso silencioso, pero progresivo.
Una complicación poco conocida pero cada vez más común
Con el auge de tratamientos conservadores y la mayor esperanza de vida dental, vemos más dientes restaurados que han soportado años de cargas. En Lérida, donde muchos pacientes conservan sus piezas naturales hasta edades avanzadas, las microfracturas se han vuelto una causa frecuente de dolor inexplicable, reendodoncias fallidas o extracción de piezas aparentemente sanas.
Cómo detectamos una microfractura radicular en Esmatges Periodoncia (Lérida)
Evaluación clínica orientada al microtrauma
El primer paso es escuchar al paciente: dolor al soltar la mordida, molestia intermitente al comer alimentos duros, sensación de «clic» interno. Luego aplicamos pruebas funcionales que ayudan a localizar el diente afectado: test de mordida con elementos flexibles, exploración con transiluminación o sondaje selectivo en surcos profundos. No es un diagnóstico rápido, pero es esencial ser meticulosos.
Pruebas de imagen avanzadas y lupa clínica
En muchos casos, las radiografías periapicales no muestran la fisura. Por eso usamos lupa binoculares de aumento, luces de transiluminación y, si es necesario, indicamos CBCT (tomografía de haz cónico) para observar planos tridimensionales donde la línea de fractura podría marcarse en corte axial o coronal.
Evaluación de oclusión y contactos prematuros
Muchos pacientes con microfisuras tienen un patrón de bruxismo nocturno, contactos prematuros o interferencias en lateralidades. Analizamos cómo encajan los dientes al morder, identificamos puntos de sobrecarga y evaluamos si hay desgastes asimétricos. Todo esto ayuda a comprender por qué ha fallado ese diente en concreto.
Detección del patrón de estrés acumulado
También valoramos restauraciones antiguas, presencia de pernos, postes o reconstrucciones desalineadas. Incluso un composite mal ajustado puede desviar las fuerzas hacia una raíz y provocar una fisura con los años.
Importancia de la anamnesis detallada
Preguntar por hábitos de sueño, actividades físicas de presión mandibular o antecedentes de traumatismos permite entender mejor el contexto de la lesión.
Exploración del ligamento periodontal
En fases avanzadas, las microfracturas provocan inflamación localizada del ligamento periodontal, lo cual se traduce en sensibilidad al apretar y dolor puntual. Esta es una de las pistas más fiables.
Cuanto antes se detecte, mejor pronóstico
Si actuamos mientras la fisura está confinada a la corona o tercio cervical, aún podemos intervenir. Pero si ya alcanza la raíz o hay comunicación con el periodonto, el pronóstico cambia radicalmente.
Qué opciones de tratamiento existen en función del avance
Fisuras confinadas al esmalte o dentina coronal
Si la fisura no compromete la raíz, se puede estabilizar el diente con una restauración adhesiva reforzada, con o sin corona. El objetivo es evitar que se expanda con las fuerzas masticatorias. A veces combinamos con ajustes oclusales y férulas de descarga nocturnas.
Fisuras que se extienden pero sin afectación periodontal
En estos casos podemos realizar un tratamiento restaurador más profundo, a veces reendodoncia, y recubrimiento completo mediante funda cerámica o disilicato. Todo depende del nivel de soporte restante y de si el ligamento está intacto.
Fisuras que ya han llegado al periodonto
Cuando la fisura comunica con el surco gingival o se detecta pérdida ósea vertical, el diente entra en una zona de mal pronóstico. En algunos casos puede intentarse una cirugía de acceso o hemisección si solo una raíz está afectada. Pero en la mayoría, la mejor opción será la extracción cuidadosa y planificación implantológica posterior.
Cuidados periimplantarios en pacientes con historial de fisuras
Los pacientes que han perdido dientes por microfracturas deben recibir un diseño implantológico que minimice las cargas: distribución adecuada, control de fuerzas, elección de pilar correcto y férula oclusal para dormir.
Seguimiento intensivo del diente sospechoso
Cuando la fisura es incipiente, el control trimestral es clave: observamos si hay cambios en la sintomatología, evolución en sondaje, aparición de fístula o modificación radiográfica.
Tratamiento del bruxismo como medida de contención
Muchos casos de microfractura aparecen en pacientes que aprietan o rechinan sin saberlo. Usamos férulas, técnicas de fisioterapia mandibular, educación miofuncional y, en algunos casos, apoyo psicológico para el control del estrés.
Recuperar la funcionalidad sin comprometer el resto de la boca
Cuando se pierde un diente por microfisura, es vital que el tratamiento posterior —ya sea prótesis, implante o ajuste oclusal— no reproduzca el patrón de fuerzas que causó el problema. De lo contrario, el siguiente diente afectado no tardará en mostrar síntomas.